UAS: La grandeza reside en las bases, no en una cúpula bajo investigación
En medio de procesos judiciales contra el rector Jesús Madueña Molina, trabajadores denuncian la complicidad de un “sindicato charro” que ha dado la espalda a quienes sostienen a la institución.
CULIACÁN, SINALOA – La Universidad Autónoma de Sinaloa se encuentra en el epicentro de una profunda crisis que ha desbordado las esferas administrativas para instalarse directamente en los hogares de miles de trabajadores. Bajo la contundente frase:
“La Universidad es grande por sus trabajadores, no por sus muros ni por sus mandos”.
La base universitaria ha lanzado un Pronunciamiento Público que no solo exige pagos, sino que clama por la dignidad y el fin de la incertidumbre laboral.
La situación es crítica: mientras el rector Jesús Madueña Molina enfrenta procesos judiciales y la cúpula se defiende en los tribunales, los trabajadores denuncian la complicidad de un “sindicato charro” que ha dado la espalda a quienes sostienen a la institución.
“Detrás de cada cheque que no llega, hay una crisis familiar”
Trabajadores y jubilados de la UAS han expresado con vehemencia que lo que ocurre en la institución no es un “desajuste financiero”, sino “un golpe directo a la mesa de nuestras familias, un asalto a la tranquilidad de nuestros hijos y una falta de respeto sistémica”.
“¿Cómo le explicamos a un hijo que no hay para la despensa porque la Universidad ‘tiene problemas administrativos’?”, cuestionan los trabajadores. “Cómo enfrentamos el corte de los servicios básicos, el interés acumulado de las deudas y la angustia de no saber qué pasará mañana?”
La administración de la UAS ha sido duramente interpelada para que comprenda que el salario es sagrado, no un favor, y que la incertidumbre es violencia, una forma de maltrato psicológico que fractura la paz del hogar. Han advertido que la lealtad tiene límites, y que la respuesta a su entrega no puede ser el silencio y los bolsillos vacíos.
Un sindicato “vendido” y una rectoría “sin humanismo”
La indignación no solo apunta a la rectoría bajo investigación, sino también a la actual dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa (SUNTUAS). Los manifestantes han calificado al gremio como un “sindicato vendido”, acusándolo de actuar como un brazo ejecutor del patrón en lugar de ser el escudo de los empleados.
“Es indignante ver cómo se llenan la boca hablando de ‘excelencia académica’ y ‘humanismo’ mientras en las casas de sus trabajadores reina la desesperación”, se lee en el pronunciamiento. La exigencia es clara: ¡Basta de excusas y juegos de poder! No se puede construir una gran universidad sobre la miseria de su gente, y retener el salario es traicionar la esencia misma de lo que significa ser universitario.
Exigencias claras y enérgicas: “El pan de nuestros hijos no puede esperar”
Trabajadores y jubilados han establecido tres demandas innegociables:
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PAGO INMEDIATO E INTEGRAL: Ni abonos, ni promesas a medias. Exigen el fruto de su esfuerzo depositado YA.
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CERO REPRESALIAS: Reafirman que exigir lo que les corresponde por ley es un derecho, no un delito.
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HUMANIDAD: Demandan que la Rectoría dé la cara con sensibilidad, reconociendo el daño causado a la economía familiar.
A la sociedad sinaloense, los trabajadores han pedido no ser dejados solos, advirtiendo que esta injusticia vulnera los derechos de todos. La advertencia es contundente: “Si no hay pago, no hay estabilidad. Si no hay justicia para el trabajador, no hay futuro para la institución.” La base trabajadora de la UAS ha dejado claro que sus necesidades no son negociables y que el pan de sus hijos no puede esperar a que los conflictos de poder se resuelvan en los despachos.
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