usticia y Transparencia para el trabajador universitario.
Crisis en la UAS: Entre el impago y la indignación, el drama humano de “trabajar sin ganas”
Crisis en la UAS: Entre el impago y la indignación, el drama humano de “trabajar sin ganas”

Crisis en la UAS: Entre el impago y la indignación, el drama humano de “trabajar sin ganas”

Crisis en la UAS: Entre el impago y la indignación, el drama humano de “trabajar sin ganas”

Culiacán, Sinaloa — 19 de enero de 2026

Una ola de indignación y desesperación recorre actualmente las unidades académicas y administrativas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). A pesar de haber cumplido cabalmente con su jornada laboral, miles de trabajadores activos y jubilados denunciaron este lunes que sus cuentas bancarias siguen vacías, al no haberse reflejado el pago de la quincena correspondiente.

Bajo el lema agridulce de “sin sueldo pero voy a trabajar”, el personal universitario ha tomado las redes sociales y grupos de mensajería para visibilizar una crisis financiera que ha escalado de los escritorios de rectoría directamente al plato de comida de sus familias.

El factor de la espera: El acuerdo del miércoles

La incertidumbre sobre la fecha de pago parece haber encontrado una respuesta parcial, aunque poco alentadora. Según información que circula con fuerza en los círculos internos de la universidad, funcionarios de la UAS habrían acordado postergar la dispersión de la nómina hasta el próximo miércoles.

Esta decisión ha profundizado la desconfianza de la base trabajadora, que cuestiona el manejo de los recursos. “Lo que no entiendo es que si ya el ‘tío’ (referencia al Gobierno del Estado) había autorizado un préstamo para pagar la primera de enero, ¿dónde está ese dinero? Ya hubieran pagado”, reclaman los empleados, quienes ven cómo el conflicto político entre la autonomía universitaria y el gobierno estatal los mantiene como rehenes financieros.

“No hay para la escuela”: Los testimonios de la crisis

Más allá de las cifras macroeconómicas, la falta de pago ha comenzado a paralizar la vida cotidiana. En grupos de comunicación interna, los testimonios revelan la crudeza de la situación:

  • Impacto en la niñez: “Es una injusticia… desde el viernes no mando a las niñas a la escuela porque no hay dinero”, confesó un trabajador, evidenciando que la crisis ya afecta el derecho a la educación de los hijos del personal.

  • Parálisis de movilidad: La falta de liquidez ha provocado que muchos empleados no tengan recursos para gasolina o pasajes de transporte público. “La voluntad de trabajar choca con la imposibilidad económica”, señalan.

  • Jubilados en el olvido: El sector de jubilados, cuya vulnerabilidad es mayor, califica este retraso como una falta de respeto a sus años de servicio, enfrentando serias dificultades para cubrir gastos médicos y de canasta básica.

El Sindicato: ¿Defensa o complicidad?

Uno de los puntos más críticos de esta jornada es la fractura total de confianza hacia la representación sindical. Los trabajadores denuncian un sentimiento de abandono, acusando al sindicato de ser un ente que solo aparece para el cobro de cuotas.

“¿Y qué dice nuestro sindicato? ¿Hasta cuándo se van a poner las pilas? Solo sirven para cobrarnos las respectivas cuotas. Así como los pusieron, también los podemos quitar”, sentenciaron voces de la base trabajadora que exigen el respeto al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y el pago de primas y aguinaldos pendientes.

Conclusión: Un ánimo quebrado

En los pasillos de la UAS, el ambiente es de una pesadumbre evidente. Aunque muchos asisten a sus puestos por compromiso institucional o temor a represalias, lo hacen con el ánimo mermado. La expresión de trabajar “sin ganas” no es un reflejo de falta de ética, sino el resultado natural de la angustia de no saber cómo se cubrirán las necesidades básicas del hogar.

La comunidad universitaria exige una respuesta inmediata y transparente. Mientras la disputa de recursos y autonomía continúa en las altas esferas, la base trabajadora advierte que el silencio y la inacción tienen un límite, y que el hambre de sus familias no puede esperar a que termine el conflicto político.

“¡Ya basta de que el trabajador pague los platos rotos! 🛑 Mientras las autoridades siguen en disputas políticas, hay familias de la UAS que hoy no pudieron mandar a sus hijos a la escuela porque no hay ni para el camión. No es falta de ganas, es que el bolsillo ya no aguanta más.
¿Tú también estás ‘sin sueldo pero trabajando’? Cuéntanos tu situación en los comentarios. Hagamos que el grito de la base trabajadora se escuche más fuerte que sus excusas. 👇

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