Entre el adeudo y la simulación: La realidad de la UAS tras pantallas; la maquinaria de control no es infalible
Por: Gabriel Olivas / La Voz Universitaria
Culiacán, Sinaloa – 4 de enero de 2026 — La Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha iniciado el año bajo una tormenta financiera y de credibilidad que pone en entredicho la ética de su gestión administrativa. Mientras el discurso oficial intenta proyectar estabilidad, los hechos recientes demuestran que la base trabajadora está llegando a un punto de quiebre.
El polémico comunicado sobre Venezuela: Crónica de un borrado
El pasado 3 de enero de 2026, la administración central, encabezada por el Rector Dr. Jesús Madueña Molina, emitió un comunicado oficial donde la institución “reprobaba enérgicamente” acciones militares en el extranjero, apelando a la paz y los Derechos Humanos.
Sin embargo, la publicación fue eliminada de las plataformas oficiales apenas unas horas después. Fuentes internas confirman que la maquinaria de control no es infalible: el post fue inundado por comentarios de universitarios que señalaron la falta de congruencia de la autoridad. Los usuarios denunciaron que, mientras la UAS se preocupa por la soberanía extranjera, vulnera la dignidad de sus propios trabajadores al retrasar pagos y amenazar con la “Reingeniería”.
La crisis en cifras: Un diciembre de precariedad
A pesar de ser recursos etiquetados, la realidad para el personal universitario al cierre de 2025 fue crítica:
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Aguinaldos y Quincenas: Incumpliendo el límite legal del 20 de diciembre, miles de familias permanecieron en la incertidumbre hasta el último día del año.
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Sector Jubilados: Se reporta un rezago grave en primas vacacionales y la falta de liquidación de la prima de jubilación.
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Personal Activo: Persiste un adeudo del 60% de las primas vacacionales desde julio de 2025.
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Seguridad Social: Continúan los impagos a instituciones como el IMSS, Fonacot e Infonavit, dañando el historial crediticio de los empleados.
La red de simulación y la disonancia cognitiva
La investigación revela una alarmante disonancia cognitiva en la comunidad. En las redes sociales oficiales, los comentarios parecen dictados por un guion: “Gracias al Rector”, “Excelentes gestiones”. Sin embargo, testimonios anónimos confirman que no es gratitud, sino coacción.
“Los directores obligan a los trabajadores a copiar y pegar comentarios predeterminados. Si no lo haces, recibes llamadas directas a tu celular”, señalan las denuncias.
Esta dinámica de represión, comparada con la analogía del elefante encadenado, busca convencer al trabajador de que es inútil protestar. No obstante, el reciente retiro del comunicado oficial sobre Venezuela demuestra que la resistencia digital y la exigencia de congruencia están empezando a superar los filtros de la censura institucional.
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