Paradoja en la UAS: Mientras arrecia la difamación oficial, se dispara la afiliación de jubilados
CULIACÁN, SINALOA. – En un fenómeno que contradice las leyes tradicionales de la comunicación política, la Asociación de Jubilados de la Universidad Autónoma de Sinaloa A.C. experimenta su mayor auge de crecimiento justo cuando la narrativa oficial institucional ha intensificado una campaña de señalamientos en su contra. Mientras la administración central y el sindicato oficial dirigen ataques constantes hacia la dirigencia de la Asociación, el padrón de afiliados ha alcanzado cifras históricas, consolidándose como la columna vertebral de la defensa de la comunidad universitaria.
Crisis administrativa y la “Reingeniería” de la vulnerabilidad
El trasfondo de esta campaña de desprestigio coincide con la implementación de una cuestionada “reingeniería financiera” bajo la administración del rector Jesús Madueña Molina. Miembros de la comunidad universitaria denuncian que estas medidas violentan sistemáticamente el Contrato Colectivo de Trabajo, traduciéndose en:
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Eliminación de la prima vacacional para el sector de jubilados.
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Reducción drástica de días de aguinaldo.
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Descuentos arbitrarios de hasta el 20% del salario destinados a un supuesto fideicomiso de liquidez financiera.
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Retrasos recurrentes en el pago de quincenas, afectando el sustento básico de miles de familias.
Ante este escenario, la Asociación de Jubilados, encabezada por la Mtra. Florina García Bórquez y el respaldo legal del Lic. Berzahí Osuna Enciso, se ha convertido en el único contrapeso efectivo, razón por la cual la institución ha volcado sus recursos comunicativos para intentar denostarlos.
Un refugio para trabajadores y estudiantes
La legitimidad de la Asociación ha trascendido su propósito original. Hoy, no solo jubilados acuden por ayuda; trabajadores activos, empleados de confianza e incluso estudiantes buscan en la Mtra. Florina y su equipo la asesoría legal y el apoyo que la universidad les niega.
Los alumnos denuncian un aumento injustificado en colegiaturas y el bloqueo sistemático de aquellos que aspiran a integrar los Consejos Universitarios y Técnicos. Según testimonios, la administración impide el registro de voces críticas para imponer perfiles afines y así controlar las votaciones internas. Ante la falta de recursos para costear defensas privadas, los estudiantes han encontrado en la Asociación el respaldo para manifestarse y proteger sus derechos académicos.
El “Efecto Búmeran” de la persecución
Para diversos observadores, la difamación oficial contra la mesa directiva de la Asociación es una respuesta al miedo institucional. Al intentar desarticular la defensa legal del Lic. Osuna Enciso y el liderazgo moral de la Mtra. Florina, la UAS busca silenciar a quienes exponen sus irregularidades financieras.
“La gente no es ingenua. Ven una administración que les quita el salario y una Asociación que los defiende sin pedirles nada a cambio. Por eso acuden a ellos; porque en medio del caos administrativo de la UAS, la Asociación es el único lugar donde hay orden, legalidad y honestidad”, señalan voces universitarias.
La verdad como resistencia
La trayectoria de vida y la transparencia financiera de la Mtra. Florina García Bórquez actúan hoy como un escudo inexpugnable. Mientras la maquinaria de comunicación de Jesús Madueña Molina insiste en el desprestigio, la realidad en las oficinas de la Asociación cuenta una historia distinta: la de una organización que, por su integridad, se ha vuelto indispensable para la supervivencia de los derechos de trabajadores y alumnos por igual.
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